Sistema de Salud en México: Crónica de un colapso anunciado

La pandemia por el virus SARS-CoV-2 o nuevo coronavirus ha tomado la agenda pública mundial. Día a día los medios de comunicación informan sobre nuevos casos, muertes y recuperados, que al 1 de abril suman 965,246; 49,236 y 203,007, respectivamente. 

La preocupación alrededor del mundo crece ya que los contagios aumentan de manera exponencial. En los últimos días, Estados Unidos se ha situado como el país con más contagios, después de Italia, España y China (que fue el epicentro original de la epidemia). Mientras que en América Latina y el Caribe, el virus comienza a esparcirse por países con sistemas de salud frágiles y deficientes, razón por la cual, los gobiernos de la zona han decidido tomar medidas estrictas para evitar que los contagios crezcan a un ritmo frenético que no les permita hacer frente a la crisis sanitaria y económica.

En México, los números después de 34 días de haberse registrado el primer contagio -28 de febrero- son los siguientes: 1378 casos totales, 37 muertes y 35 recuperados, una cifra que nos indica que el problema apenas comienza en nuestro país.

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Los casos confirmados de personas contagiadas en México han crecido de manera exponencial, con una tasa de crecimiento promedio diaria de 21.70 por ciento, esta tasa cambia diariamente conforme los datos oficiales se van revelando. Considerando esta tasa, los contagios se duplicarían en poco menos de 5 días (4.61 días), sin embargo, las medidas de distanciamiento social que se han implementado pueden ayudar a que esta tasa disminuya; ignorarlas, en cambio, puede ocasionar que aumente, lo cual pondría en mayores predicamentos al ya tan vapuleado sistema de salud del país.

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Elaboración propia con datos de la Secretaría de Salud, México.

La pandemia toma a México en uno de los peores escenarios, la economía está estancada: el crecimiento económico en el ejercicio 2019 fue de 0 por ciento, lo cual ha presionado mucho más las finanzas públicas al tener menos recaudación por el estancamiento en la actividad económica, lo cual repercute directamente en el sector salud. A esto se suma la estructura laboral del país, en la cual, más del 56 por ciento de la población ocupada está en el sector informal, esto significa que este sector de la población, cuando se ve afectado por un evento de salud, recurre a los servicios públicos de salud o gasta de su bolsillo.

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Elaboración propia con datos del INEGI.

En México, de acuerdo con datos de Banco Mundial, el Gasto de Bolsillo en salud, es decir, el gasto que la población sin un sistema de seguridad social o privado ejerce por cada evento de salud que le ocurre, pasó de un máximo de 55 por ciento en 2003 a 40 por ciento en 2016[1] con respecto al Gasto Total en Salud. Dada esta situación y considerando la coyuntura actual, en la que la mayoría de los trabajadores en el sector formal han parado o trabajan desde casa, el impacto sobre el sector informal es mayúsculo, por lo cual, los servicios de salud públicos tendrán una presión mayor en caso de que el número de infectados por Covid-19 que necesiten hospitalización crezca de manera significativa.

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Elaboración propia con datos del Banco Mundial.

Trayectoria del Gasto Público en Salud en el mundo

En una pandemia como la ocasionada por el virus SARS-CoV-2 ningún sistema de salud será suficiente si un porcentaje alto de la población contrae la enfermedad, sin embargo, los países con acceso universal a la salud y sistemas de salud públicos fuertes podrán hacer frente de una manera más eficaz al reto que está representando la pandemia por la Covid-19.

En la siguiente gráfica podemos ver cuál es la participación del Gasto Total en Salud (público y privado) como porcentaje del PIB para una muestra de países de la OCDE en el periodo 2010 – 2018.

Elaboración propia con datos de la OCDE.

Como se puede ver, de la muestra de países seleccionados, México es el que tiene un porcentaje menor de Gasto Total en Salud con respecto al PIB (promedio de 5.7 por ciento). Por su parte, destaca el caso de Estados Unidos, que cuenta con el mayor gasto en salud (promedio 16.6 por ciento), pero no tiene un sistema de salud integrado como en los casos de Canadá, Francia, Alemania, que tienen un gasto en salud de alrededor de 11 por ciento del PIB; por debajo vienen España, Italia y Reino Unido que están en alrededor del 9 por ciento. En América Latina, el caso chileno es interesante, ya que ha tenido un crecimiento importante en este indicador en los últimos años -poniéndose en niveles de España o Italia- pero con un promedio menor (7.8 por ciento) y un sistema de salud muy segmentado entre los servicios públicos y los privados.

En cuanto al Gasto Público en Salud como porcentaje del Gasto Total en Salud para el periodo 2010 – 2016, para los países de la OCDE seleccionados, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá e Italia son países en donde el Gasto Público en Salud es mayor al 70 por ciento del total del Gasto Total en Salud, en contraste, el Gasto Público en Salud en México y Chile tienen en promedio 52.48 y 59.14 por ciento, respectivamente. Por su parte, Estados Unidos, debido a la reforma al sistema de salud en 2010 (comúnmente llamada ObamaCare), el gasto público creció de manera significativa a partir de 2014, pasando de niveles de 48 por ciento en 2013 a alrededor de 81 por ciento a partir de 2014.

Elaboración propia con datos del Banco Mundial.

Y finalmente, el Gasto Público en Salud como porcentaje del PIB. En este indicador, México es el país más rezagado con respecto a los países de la OCDE considerados en la muestra, con un promedio de 3.02 por ciento; en Latinoamérica, Chile promedia 4.45 por ciento en este indicador, mientras que el resto de los países de la muestra, excepto Estados Unidos, se encuentran entre 6 y 10 por ciento. En el caso de Estados Unidos, derivado de la implementación del ObamaCare, el gasto público en salud como porcentaje del PIB creció significativamente, pasando de 7.95 por ciento en 2013 a 13.38 por ciento en 2014, con un promedio para el periodo 2010 – 2016 de 10.41 por ciento, el país miembro de la OCDE que más gasto público dedica a salud como porcentaje del PIB[2].

Elaboración propia con datos del Banco Mundial.

El colapso no debería sorprendernos

Desde el inicio de la actual administración, ha habido muchas quejas relacionadas con el sector salud en las que se acusa la escasez de medicamentos, equipo médico y recursos para operar correctamente la infraestructura hospitalaria pública. Esta situación refleja la falta de prioridad que ha tenido el sector salud para el gobierno federal en los últimos años, como muestra de esto es la participación del Gasto Público en Salud en el Gasto Público Neto Total para el periodo 2013 – 2020[3], que lejos de haber crecido, ha decrecido.

Por otra parte, en el mismo periodo, la tasa de crecimiento del Gasto Público en Salud tiene un promedio 1.22 por ciento, mientras que la tasa de crecimiento para el Gasto Público Neto es de 10.81 por ciento. La brecha de crecimiento en estos dos indicadores da cuenta de la falta de compromiso de las diferentes administraciones por la salud pública en México, aun cuando en fechas recientes se anunció la entrada en funcionamiento del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI)[4], que en el papel brinda acceso universal a la salud a toda la población, situación que se antoja complicada dado el bajo nivel de gasto público asignado al sector.

Elaboración propia con datos de la Cuenta Pública y el Presupuesto de Egresos de la Federación, México.

Conclusiones

La pandemia por Covid-19 ha tomado al mundo en uno de los peores escenarios, hasta hace unos meses la agenda pública mundial estaba dominada por temas sociales como el calentamiento global, la violencia de género con su expresión más aberrante, los feminicidios y la desigualdad de género. En materia económica, los indicadores económicos señalaban que una crisis económica se aproximaba para 2021 y en materia política, las elecciones de los Estados Unidos y la disputa entre nuestro vecino del norte y China ocupaban los encabezados de los medios de comunicación a nivel mundial.

A nivel local, el manejo político y económico después de un año de gobierno de la actual administración había generado serias dudas de su capacidad de hacer frente a los principales problemas del país como son la inseguridad pública y la economía. Este manejo deficiente había provocado una marcada polarización entre quienes apoyan y quienes no apoyan al actual gobierno.

A principios de marzo, nos parecían irrelevantes las complicaciones que estaban atravesando China e Italia por la Covid-19, aunque desde el 29 de enero el gobierno federal advirtiera que era inminente la llegada de la enfermedad a México. No fue sino hasta un mes después de ese anuncio que se presentaron los primeros tres casos. 

A partir del 28 de febrero, los casos en México han aumentado de manera exponencial, llegando al 29 de marzo, a 993 casos confirmados y 20 muertos, con una tasa de mortalidad de 2.01 por ciento, según cifras oficiales. Si no se siguen las medidas de distanciamiento social y de confinamiento emitidas por la Secretaría de Salud, los casos confirmados aumentarán a un ritmo frenético y será inminente la saturación del sistema público de salud, aún cuando se le asignen recursos adicionales ante la contingencia. La pandemia por la Covid-19 solo hará patente el abandono del sistema público de salud en los últimos años.

Después de superar la contingencia, es indispensable asignar recursos al sector público de salud que garanticen el acceso universal y la calidad de los servicios de salud. En tanto el sistema público de salud no cuente con los recursos suficientes, los cambios solo serán de forma y no de fondo. La única manera factible de dotar al sector público de salud de recursos suficientes es mediante una reforma fiscal progresiva.


Notas

[1] La disminución porcentual del gasto de bolsillo con respecto al gasto total en salud se debió principalmente a la entrada en vigor del Seguro Popular en 2003.

[2] Este indicador pudo haber cambiado en los últimos años debido a las medidas del actual gobierno de Estados Unidos que ha retrasado la implementación del ObamaCare. La intención de la actual administración de los Estados Unidos es echar para atrás la reforma aprobada en 2010 que comenzó a tener mayores fondos a partir de 2014.

[3] De 2013 a 2018 se tomó información de la Cuenta Pública de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para 2019 y 2020, la información fue obtenida del Presupuesto de Egresos de la Federación publicado en el Diario Oficial de la Federación.

[4] El Instituto de Salud para el Bienestar sustituyó al Seguro Popular.



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